Cría y Camadas04/08/2026

Cómo elegir un cachorro de border collie: qué mirar

Pruebas de salud genéticas, displasia de cadera y codo, y socialización: qué debe enseñarte un criador de border collie antes de que elijas cachorro.

Cómo elegir un cachorro de border collie: qué mirar

Casi todas las conversaciones con futuros propietarios empiezan por el color de la capa o por el sexo del cachorro. Son las dos preguntas que menos importan. Un border collie vive trece o catorce años, y lo que va a marcar esos años son dos cosas que se deciden antes de que el cachorro nazca o durante sus primeras ocho semanas: la salud de los padres y lo que ha vivido el cachorro en casa del criador.

Este es el material que nosotros ponemos sobre la mesa cuando alguien pregunta, y el que creemos que deberías pedirle a cualquier criador.

Las pruebas genéticas: qué son y qué no prueban

El border collie arrastra un puñado de enfermedades hereditarias bien identificadas. Se detectan con un test de ADN — un frotis bucal o una muestra de sangre — y el resultado de cada perro es uno de tres: libre, portador o afectado.

Las que se testan habitualmente en la raza:

  • CEA (Anomalía del Ojo del Collie)
  • TNS (Neutropenia Cíclica)
  • CL (Ceroidolipofuscinosis Neuronal)
  • MDR1 (sensibilidad a determinados fármacos)
  • IGS (Síndrome de Imerslund-Gräsbeck)
  • SN (Neuropatía Sensorial)
  • DM (Mielopatía Degenerativa)
  • MH (Hipertermia Maligna)
  • GG (Glaucoma de ángulo cerrado / Goniodisgenesia)
  • EAOD (Sordera de aparición temprana en adultos)
Cachorro de border collie durante una revisión veterinaria

Aquí está el punto que más se malinterpreta: un padre portador no es un problema. Estas enfermedades son recesivas. Un portador no desarrolla la enfermedad nunca, y si se cruza con un perro libre, ningún cachorro de la camada estará afectado — algunos serán portadores, y ya está. Lo que no puede pasar bajo ningún concepto es cruzar portador con portador.

Nosotros lo aplicamos así: Fleur es portadora de CEA y TNS, y Giotto es portador de CEA. Están en el programa de cría sin ningún reparo, sencillamente porque no se cruzan con otro portador de lo mismo. Descartar a un perro excelente por ser portador empobrece la raza sin ganar nada a cambio.

Lo que sí debes exigir es ver los resultados. No "los padres están testados", sino el informe del laboratorio con el nombre del perro. Si un criador se incomoda al enseñarlos, esa es toda la información que necesitas.

Y lo que un panel genético no te dice: nada sobre carácter, nada sobre articulaciones, y nada sobre las enfermedades de la raza que aún no tienen test. No compra tranquilidad absoluta. Compra la eliminación de un riesgo concreto y conocido.

Caderas y codos: esto no sale en el ADN

La displasia de cadera y de codo es poligénica y depende también del entorno — crecimiento, peso, ejercicio en los primeros meses. No hay test de ADN que la prediga. Se evalúa con radiografías oficiales, leídas por un panel de lectura reconocido, y solo a partir de los doce meses de edad.

En el sistema FCI, que es el que usamos en España:

  • Caderas: se puntúan de A a E. A es libre, B es casi libre. De C en adelante hay displasia en grado creciente.
  • Codos: se puntúan de 0 a 3. 0 es libre.

Los perros de nuestro programa están en A/0, con la excepción de Happy, que es B/0. You todavía es demasiado joven y sus radiografías están pendientes: es lo que hay que decir cuando es la verdad, en lugar de dar por hecho un resultado.

Dos advertencias honestas. La primera: unos padres A/0 no garantizan un cachorro A/0. Reducen la probabilidad, que es una cosa distinta y menos rotunda. La segunda: buena parte del resultado final está en tus manos, no en las del criador. Un cachorro con sobrepeso, con escaleras a diario o con saltos y frenadas antes de que cierren las placas de crecimiento puede acabar con caderas peores que las que le tocaban por genética.

Añade a la lista los ojos: la exploración oftalmológica por un especialista es distinta del test genético de CEA y detecta cosas que el ADN no cubre.

Socialización: las ocho semanas que no se recuperan

Entre las tres y las doce semanas el cachorro atraviesa el periodo en el que el cerebro decide qué es normal en el mundo. Lo que conoce en esa ventana lo archiva como parte del paisaje. Lo que no conoce, tendrá que aprender más tarde y con más esfuerzo — y a veces no del todo.

En un border collie esto pesa el doble. Es una raza sensible, atenta al detalle y con una capacidad enorme para procesar el entorno. Bien criado, esa sensibilidad es lo que lo convierte en un perro que lee a su persona. Mal gestionada, se convierte en reactividad al ruido, al movimiento o a los desconocidos.

Niño jugando con un cachorro de border collie

Lo que hay que preguntar, y lo que una buena respuesta contiene:

  • ¿Dónde se crían los cachorros? Dentro de casa, no en un box aislado. Necesitan aspiradora, timbre, televisión, cacharros de cocina y visitas.
  • ¿Qué superficies han pisado? Baldosa, césped, gravilla, madera, superficies inestables. La confianza en el propio cuerpo se construye ahí.
  • ¿Con quién se han relacionado? Adultos distintos, niños de varias edades, perros adultos equilibrados que les corrijan los excesos.
  • ¿Han salido del entorno? Un viaje corto en coche, una visita al veterinario que no acabe solo en vacuna, ratos fuera de casa.
  • ¿Cómo se hizo el destete y la separación de la madre? Nunca antes de las ocho semanas. La madre y los hermanos enseñan inhibición de la mordida y autocontrol; nadie más lo hace igual de bien.

Y una pregunta que dice mucho del criador: ¿qué has visto tú en cada cachorro? Quien ha vivido con la camada ocho semanas sabe cuál se recupera antes de un susto, cuál insiste en un juguete y cuál se conforma. Esa observación vale más que cualquier test de temperamento de veinte minutos. Es también la razón por la que en nuestras camadas preferimos asignar cachorro según la casa a la que va, en lugar de dejar elegir por foto.

El cachorro no se elige, se empareja

Si tuviéramos que resumirlo: pide papeles, entiende lo que dicen, y luego mira dónde han crecido esos cachorros. Un criador que te enseña radiografías oficiales, informes de laboratorio con nombre y apellido, y que te cuenta sin adornos qué está pendiente y qué no, te está dando exactamente lo que necesitas para decidir.

Lo demás — el color, el sexo, la mancha de la cara — se decide después, y no cambia nada importante.

Si estás pensando en un border collie y quieres ver los resultados de salud de nuestros perros, están publicados en cada ficha, y estaremos encantados de resolver dudas por contacto.

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